Un chat, un misterio y una verdad que no debería recordar
El teléfono vibra. Un chat desconocido está abierto.
X: Despierta.
Lia: ¿Quién eres?
X: No hay tiempo. Escucha: estás en peligro.
Lia: ¿Qué? ¿Quién eres??
X: Después. Primero dime, ¿recuerdas dónde estás?
Lia: No…
Lia: Espera… ¿qué está pasando?
Lia: Me duele la cabeza. No sé dónde estoy. ¿Por qué tengo este teléfono?
X: Lo importante es salir de ahí.
Lia: Salir de dónde??
X: No pierdas tiempo con preguntas. Confía en mí.
Lia: No voy a confiar en alguien que ni siquiera me dice quién es.
X: Si no confías en mí, no saldrás de ahí.
Lia: ¿Qué significa eso? ¿Estoy encerrada?
X: Sí.
Lia: ¿Por qué?
X: Escucha, Lía. No puedes recordar nada porque te lastimaron.
Lia: ¿Lía?
X: Sí. Ese es tu nombre.
Lia: No lo recuerdo.
X: Lo sé.
Lia: ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres?
X: Estoy aquí para ayudarte.
Lia: Eso no responde mi pregunta.