Lo compró por la tarde. A las tres de la mañana lo baja al contenedor y sube a casa
Lunes, 12:03
Rocío: ¡hola! ¿sigue disponible el vigilabebés?
Damián: Sí. 15 y te lo dejo en el portal, encima de los buzones.
14:52
Rocío: recogido 🙂 oye, ¿por qué lo vendes tan barato? está como nuevo
Damián: Porque ya no lo necesito.
Martes, 02:48
Rocío: Damián, perdona la hora. ¿el aparato lleva alguna grabación metida dentro?
Rocío: me he despertado y se oye a una mujer contando
Rocío: uno, dos, tres, y luego una puerta que se abre, y lo repite cada veinte minutos exactos
Rocío: lo he desenchufado y le he quitado las pilas y sigue oyéndose igual
Damián: No es una grabación.
Damián: Devuélvemelo. Te pago los 15 y 200 más por las molestias.
Rocío: ¿200 euros por un aparato de 15?
Damián: ¿Estás sola en casa?
Rocío: sí, Aitor, mi marido, está de turno de noche hasta las siete. Y estoy de ocho meses, así que dime qué es esto
Damián: Eso no lo sabía.
Damián: ¿Has dicho algo en voz alta en la misma habitación que el aparato?
Rocío: he dicho «joder» al despertarme, no sé. ¿qué clase de pregunta es esa?
Damián: ¿Has dicho tu nombre?
Rocío: no. ¿para qué iba a decir yo mi nombre sola en casa?
Rocío: mira, voy a bajarlo al contenedor y me vuelvo a la cama. Cuatro pisos sin ascensor, pero lo bajo
Damián: No salgas a la calle.
Rocío: te lo cuento por educación, no te estoy pidiendo permiso
03:14