Cuando una excursión no sale como se espera
Sara: Mamá, ya estamos en el autobús. ¡Estoy emocionada!
Marina: Me alegra, cielo. ¿Recogiste la chaqueta y el agua?
Sara: Siii. No te preocupes, todo está en la mochila.
Marina: ¿Cómo están los demás? ¿Todo bien en el autobús?
Sara: Sí, todos están hablando. Creo que vamos a tardar un poco en llegar al bosque.
Un rato después...
Sara: Mamá, te mando una foto.
Sara: image1.jpg
Marina: No se ve muy bien cariño.... No te olvides de escribirme cuando llegues al bosque, ¿vale?
Sara: Vale. Te aviso cuando lleguemos.
Unas horas después...
Marina: ¿Ya llegaste?
Sara: Sí, pero el bosque es muy extraño.
Marina: ¿Extraño? ¿Por qué?
Sara: Todo está muy callado. No se escucha nada. Ni pájaros, ni viento.
Marina: Eso a veces pasa en los bosques. ¿Estás bien?
Sara: Sí… Creo.
Marina: Hazme caso y mantente cerca del grupo, ¿vale?
Sara: Sí. Estoy con ellos… creo.
Marina: ¿Qué quieres decir con "creo"? ¿Estás con tus compañeros o no?
Sara: Mamá, no veo a nadie ahora.
Marina: ¿Qué? ¿Cómo que no ves a nadie?
Sara: Salí del autobús para tomar una foto… y ahora no hay nadie.
Marina: ¡Vuelve al autobús ahora mismo!
Sara: Mamá, no puedo encontrarlo. El bosque es tan grande…