Elena siempre había sido una persona racional, hasta hoy
No deje de mirar
Elena siempre había sido una persona racional, alguien que no creía en supersticiones ni en fenómenos inexplicables. Sin embargo, la noche en que se mudó a su nuevo departamento en el centro de la ciudad, una sensación de frío inusual la recibió en el baño. Las paredes eran de un tono grisáceo y el espejo sobre el lavabo, antiguo y con el marco de madera tallada, parecía observarla desde la penumbra. El Descubrimiento Eran las 3:17 a.m. cuando el sonido del agua goteando la despertó. Se levantó con cuidado, frotándose los ojos, y caminó descalza hacia el baño para cerrar la llave. Al lavarse las manos y levantar la vista hacia su reflejo, notó algo extraño. Su propia imagen la miraba fijamente, pero sus ojos no parpadeaban. El primer indicio: Pensó que era el cansancio o la falta de iluminación, así que parpadeó un par de veces de forma exagerada. El reflejo se quedó completamente inmóvil. La acción: Lentamente, Elena levantó la mano derecha para tocar el cristal frío. Del otro lado, el reflejo levantó la mano izquierda. No estaba viendo una proyección de sí misma; se dio cuenta de que no era un espejo. "No te muevas, no respires, no mires atrás." — pensó, sintiendo un sudor frío recorrer su espalda. La Confrontación El pánico comenzó a nublar su mente. Retrocedió un paso. El reflejo, sin embargo, se adelantó, presionando sus palmas contra el vidrio desde el otro lado. La habitación se sumió en una oscuridad opresiva y el sonido del goteo se detuvo por completo. El reflejo de Elena esbozó una sonrisa antinatural, que deformaba sus facciones de forma grotesca, abriendo la boca de par en par en un gesto silencioso pero ensordecedor. El Desenlace En un intento desesperado por escapar del terror que la paralizaba, Elena encendió la luz de golpe. El destello iluminó el baño por completo. Al mirar de nuevo hacia el espejo, su rostro estaba normal, pero la habitación reflejada ya no era su baño. Era una réplica oscura y desolada, y al fondo, en la penumbra del reflejo, una silueta larga y distorsionada comenzaba a acercarse al cristal. Entonces, la luz del baño se fundió, dejándola sumida en una oscuridad total, mientras sentía una respiración ajena y gélida justo detrás de su nuca.