Ana está sola en su casa y comienza a sentir que hay algo con ella…
Ana: Oye, Javier, ¿llegaste bien a casa? Te mandé un mensaje hace como una hora y no me contestaste. Me quedé preocupada por la bronca que tuviste con el jefe de proyecto… Que sepas que creo tu tenías razón…
Javier: Sí, llegué bien. Nada… lo de Luis, pasa de él… Creo que le quedan dos días en la empresa… ya verás… Estaba viendo una película y no revisé el teléfono. ¿Todo bien por ahí?
Ana: Sí, todo bien. Es solo que… escuché algo raro en el pasillo. Como si alguien estuviera caminando. Sabes que vivo sola, así que me asusté un poco.
Javier: ¿Seguro que no fue el vecino? A veces se oyen ruidos raros en esos edificios viejos.
Ana: No, no creo. Fue como… unos pasos lentos, como si alguien estuviera arrastrando los pies. Y luego se detuvieron justo frente de la puerta.
Javier: ¿Y abriste la puerta para ver?
Ana: ¡No! ¿Estás loco? Me quedé quieta, esperando a que se fueran. Después de un rato, los pasos se alejaron, pero ahora estoy demasiado asustada para salir de mi habitación.
Javier: Joder, Ana. ¿Quieres que vaya? No estoy lejos.
Ana: No, no hace falta. Ya pasó. Además, mañana tienes que madrugar y sé que eres un dormilón. Solo… ¿puedes quedarte hablando conmigo un rato? Para calmarme...
Javier: Claro, no hay problema. ¿Qué quieres hablar?
Ana: No sé… cuéntame algo. ¿Cómo estuvo la película que viste?
Javier: Era de terror, justo lo que necesitabas para calmarte, ¿no? Jaja. Nah, era una comedia. Nada del otro mundo, pero me entretuvo.
Javier: Ya cené también y nada, descansando un poco…
Ana: Qué bien… Oye, Javier, ¿puedes hacerme un favor?
Javier: Claro, dime.
Ana: ¿Puedes llamarme? Escuché otro ruido en la cocina y no quiero estar sola. Escuchar tu voz puede hacerme sentir más segura… lo siento, sé que es una tontería… pero me ayudaría… ahora mismo tengo mucho miedo...
Javier: ¡Claro! Voy a llamarte ahora mismo.
[Llamada perdida]
Javier: Ana, te llamé pero no contestaste. ¿Todo bien?
Ana: Sí, perdón. Estaba revisando la cocina. No hay nada, pero juré que escuché algo.
Javier: ¿El qué??
Ana: Vas a pensar que estoy loca, pero parecía como si alguien estuviera manipulando el cajón de los cubiertos…
Javier: ¿Dónde tienes los cuchillos?
Ana: ¡Exacto!
Javier: ¿Segura que no quieres que vaya? No me importa tener que madrugar. Ya lo recuperaré mañana...