Lucas viaja a una casa alejada para cuidarla en invierno
Día 1
Lucas: Llegué a la casa. Es más grande de lo que recordaba. Está todo cubierto de polvo.
Marta: ¿Cómo está el clima? ¿Mucho frío?
Lucas: Helado. Y la nieve sigue cayendo. Esto está completamente aislado. Ideal para trabajar en paz.
Marta: ¿Te da miedo estar ahí solo?
Lucas: Ja, ja. Por favor. Es solo una casa vieja. Nada que temer. Soy un tio duro cariño!
Lucas: Bueno voy a acomodar las cosas por aquí.
Marta: Vale perfecto, vamos hablando!
Día 2
Lucas: Hola, que tal como vas cariño?
Lucas: Encontré una habitación en el sótano que no recordaba.
Marta: ¿En serio? Pensé que conocias toda la casa.
Lucas: Eso creía. Pero esta puerta estaba cubierta por un mueble. Creo que alguien trató de bloquearla.
Marta: ¿Qué hay adentro?
Lucas: No lo sé. La cerradura está oxidada. Mañana intentaré abrirla.
Marta: vale, pues ya me cuentas, te cuidado no sea encuentres un cadaver escondido
Lucas: jajaja, muy graciosa...
Día 3
Lucas: Abrí la puerta.
Marta: ¿Y?
Lucas: Es una especie de sala, pero algo no cuadra. Hay marcas en las paredes, como si alguien hubiera arañado el yeso.
Marta: Suena... inquietante. Seguro no es lo que piensas... ¿Nada más?
Lucas: Tambien hay un espejo viejo. Bastante grande. Está roto en una esquina, pero todavía refleja bien. La habitación esta llena de polvo y con trastos viejos
Marta: ¿Qué harías sin mí? Llévatelo para la ciudad y lo vendemos, ja, ja. Mi prima restaura mobiliario vijeo ya sabes...
Lucas: No me gusta. Lo voy a dejar donde está. Hay algo raro en el...