Reddit: La carreta que pasó por mi calle días después del terremoto. Por Narrow-Frosting1817
Historia real por Narrow-Frosting1817
No era un miedo común; era esa pesadez imprecisa que queda cuando ocurre una tragedia. Aunque yo vivía lejos del epicentro del terremoto que acababa de sacudir a Venezuela, la tensión en el ambiente se sentía en todo el país. El aire era espeso, apagado. Para colmo, justo en esos días, en mi pueblo estaban velando a una familia entera que había fallecido durante el evento sísmico. Había algo en el ambiente que no sabría bien cómo explicar. Yo acostumbro a dormirme pasadas las doce. Esa noche apagué la televisión y me dispuse a descansar, pero en cuanto todo quedó en silencio, un sonido rompió la calma. Era el perro del vecino. Siempre lo escuchaba ladrar por las noches, pero esta vez fue distinto: eran aullidos largos, profundos, extraños. Jamás en la vida lo había escuchado aullar de esa manera. En cuanto se apagó su último aullido, la calle quedó sumida en un silencio absoluto. Mi habitación es la primera de la casa y da directo a la avenida principal. A esa hora no pasa ningún vehículo, pero de pronto, comencé a escuchar algo que me heló la sangre. Sobre el asfalto retumbaba el crujido lento de maderas viejas, el rodar de ruedas de hierro y el andar pesado de cascos. Era el sonido inconfundible de una carreta de caballos antigua atravesando la noche. Sentí un escalofrío inmediato y una opresión bastante fuerte en la habitación, como si del otro lado de la pared el aire se hubiera vuelto helado. Tuve la intención de asomarme por la ventana, pero el instinto me detuvo. Algo dentro de mí me decía que era mejor no ver. Me quedé inmóvil en la cama, escuchando cómo aquel sonido se alejaba lentamente por la calle. Al día siguiente, mi mamá me contó algo que terminó de helarme. En su habitación, a eso de las cuatro de la mañana, nuestra gata se metió bajo la cama a aullar de una forma muy extraña, un gemido angustiante que nunca le habíamos oído. En ese mismísimo segundo, desde la calle, el perro del vecino volvió a aullar, respondiéndole. A veces me pongo a pensar en esa noche. Con el pueblo entero en duelo por esa familia, no puedo evitar sentir que lo que atravesó la calle a esas horas no era algo de este mundo.