Una historia dura y enfermiza no apta para todos los públicos
Atención, esta historia no es apta para todos los públicos. Si eres una persona sensible, no la leas.
Gema: Hola cariño... han pasado ya... no se...
Gema: 5 o 6 meses desde la última vez que nos vimos
Gema: bueno... más bien desde que me dejaste
Gema: o más bien... desde que me engañaste con esa perra
Gema: debo decirte que me ha costado mucho decidirme a escribirte
Gema: pero mi psicóloga me lo ha aconsejado
Gema: cree que así finalmente podré superar todo lo que me hiciste pasar
Gema: por un lado, está bien que me enfrente a mi sufrimiento
Gema: y por otro que tú seas testigo de mi evolución
Gema: que ni todo el daño que me hiciste pudo conmigo
Gema: y he resurgido
Gema: me he curado de toda la mierda y dolor que me infligiste
Gema: ya apenas te echo nada en cara
Gema: ya vivo tranquila
Gema: he de reconocer que aquella noche, cuando entré en casa y te encontré con aquella perra...
Gema: mi mundo colapsó... no podía creer aquello que estaba viendo...
Gema: no no... mi dolor... el dolor de aquella noche no fue más que el comienzo
Gema: ya te dije que yo no podía seguir viviendo allí
Gema: cerca de ti y la perra
Gema: por eso decidí dejar todo e irme a otro lugar muy alejado
Gema: no fue fácil, maldito cabrón... no lo fue
Gema: perdona... aunque estoy muy curada y guardo poco rencor, algo todavía me puede quedar cuando entro tan dentro en mis recuerdos
Gema: no me lo tengas en cuenta
Gema: pues lo que te decía, que lo mejor fue abandonar todo