Díario de un restaurador de arte en un Sótano de Praga con cuadros que cambian solos
Día 1
Diego: 12 de octubre. Praga.
Diego: llegué esta mañana en un vuelo desde Madrid. Cielo gris, hojas amarillas en el suelo. La ciudad huele a rio y a piedra vieja.
Diego: El encargo es simple: catalogar una colección privada de pintura. Unas 130 piezas. Trabajo de tres semanas, quiza cuatro.
Diego: El cliente es un tal Karel Vasek. Me contactó a través de la galería donde trabajo en Madrid. ofreció el doble de mi tarifa habitual.
Diego: La colección esta en el Sótano de su residencia en Mala Strana. Barrio antiguo, calles de adoquin, fachadas barrocas.
Diego: Me alojo en un hotel a diez minutos caminando. habitación pequeña pero limpia. Vista a un patio interior.
Diego: mañana empiezo. Estoy emocionado. No todos los Días te pagan por ver arte que nadie ha visto.
Día 2
Diego: 13 de octubre. Primera visita al Sótano.
Diego: Vasek me recibio en la puerta de su casa. Hombre alto, delgado, pelo oscuro peinado hacia atras. Unos sesenta anos, quiza menos. Dificil de calcular.
Diego: Tiene un acento checo suave, pero habla espanol casi perfecto. Dice que vivio en Sevilla unos anos.
Diego: Me guio por un pasillo estrecho hasta una puerta de roble con cerradura de hierro forjado. La llave era enorme, antigua.
Diego: "Mi familia lleva siglos colecciónando", dijo mientras bajabamos.
Diego: La escalera de piedra desciende unos seis metros. Humedad constante. Olor a aceite de linaza y a algo mas... organico.
Diego: Y entonces vi el Sótano.
...
Diego: Es inmenso. Mucho mas grande de lo que sugiere la casa. Bovedas de ladrillo, arcos goticos. Parece un claustro subterraneo.
Diego: Las paredes estan cubiertas de cuadros. Decenas. Cientos. Marcos dorados, marcos negros, algunos sin marco.
Diego: Retratos, sobre todo. Rostros que te miran desde siglos distintos. Gorgueras del XVI, sombreros del XVIII, cuellos altos del XIX.
Diego: La iluminacion es curiosa. Lamparas antiguas con bombillas modernas. La luz es calida pero insuficiente. Muchos rincones en penumbra.
Diego: "Tiene usted libertad total", dijo Vasek. "Solo le pido que no saque ninguna pieza del Sótano."
Diego: Le pregunté por seguros, certificados de autenticidad, historial de las piezas.
Diego: sonrió. "Todo esta en los cuadros, señor Marin. Solo hay que saber mirar."
Diego: Me dejo solo. Escuche sus pasos subir la escalera y la puerta cerrarse.