Carlos es un repartidor de UberEats que hoy tiene que entregar un pedido en una localización un tanto extraña y alejada
A continuación se transcriben los mensajes entre el repartidor de Uber Eats (Carlos H.) y el cliente registrado como “Marcos G.” el día 18 de junio de 2024. La entrega fue solicitada a las 22:11 horas.
📍Pedido confirmado – Carlos H. está en camino.
Marcos G: Hola Carlos. ¿Me puedes avisar cuando estés cerca?
Marcos G: Estoy en una zona un poco escondida.
Carlos H: Claro, buenas noches. Ya estoy en camino. Me marca 24 minutos.
Marcos G: No te desvíes. Sigue el GPS hasta que se corte la señal. Luego te paso ubicación directa.
Marcos G: No hay mucha cobertura por aquí.
Carlos H: Ok, entendido. ¿Hay alguna referencia? El mapa me manda por una carretera rural.
Marcos G: Sí. Verás una entrada con dos columnas de ladrillo rojo y un buzón oxidado. Es ahí.
Marcos G: No toques el timbre. Mejor toca la puerta tres veces.
Carlos H: Vale… eso suena bastante a película de miedo jaja
Carlos H: ¿Qué es, una finca o algo así?
Marcos G: Algo así.
Marcos G: Estoy en una habitación interior, no se escucha bien desde fuera. Por eso te pido que entres.
Carlos H: ¿Entrar?
Marcos G: Sí. Está abierto. Deja la bolsa en la mesa del comedor.
Marcos G: No te preocupes, no hay perros ni cámaras.
Se interrumpe el GPS. Carlos H. entra en WhatsApp desde datos móviles.
Carlos H: Ya llegué a la entrada. Está todo oscuro.
Carlos H: No hay luces en ningún lado.
Carlos H: El portón está medio abierto. ¿Entro?
Marcos G: Sí, por favor.
Marcos G: Camina recto, la puerta principal está sin seguro.
Carlos H: Ok. Hay muchas hojas secas…
Carlos H: La casa parece abandonada.