Marco, un documentalista, viaja a Haití rural para filmar prácticas vudú. Este es su relato
Día 1
Marco: 3 de marzo. Puerto Príncipe.
Marco: El avión aterrizó hace dos horas y ya sé que esto no se parece a nada que haya filmado antes.
Marco: El calor es brutal. Humedad que se pega a la piel como una segunda capa.
Marco: Mañana me recoge Jean-Pierre, mi guía local.
Marco: El documental se llama 'Entre dos mundos'. Sobre las prácticas vudú en el Haití profundo.
Marco: La productora me dio un mes. Tengo dos cámaras, un dron y micrófonos de ambiente.
Marco: Esto va a ser grande. Lo presiento.
Día 2
Marco: Jean-Pierre es un tipo delgado, serio, con una sonrisa que aparece y desaparece rápido.
Marco: Habla francés, criollo haitiano y un español bastante decente.
Marco: Vamos a una aldea a 4 horas. Se llama Fond-des-Blancs.
Marco: El camino es tierra roja. Baches que te sacuden los huesos.
Marco: A medida que nos alejamos de la ciudad, las casas se hacen más pequeñas. Techos de zinc. Niños descalzos.
Marco: Jean-Pierre me advierte: 'Respeto ante todo. Esto no es un espectáculo.'
Día 3
Marco: Llegamos a la aldea al atardecer. Unas 40 casas dispersas entre vegetación tropical.
Marco: Me instalaron en una habitación junto al templo vudú. El hounfour.
Marco: El houngan se llama Ti Joseph. Un hombre viejo con ojos que parecen ver más de lo que muestran.
Marco: Me dijo a través de Jean-Pierre: 'Puedes filmar lo que los espíritus permitan.'
Marco: No sé si fue una bienvenida o una advertencia.
Marco: El vudú no es lo que Hollywood vende. Eso ya lo sabía. Pero verlo de cerca es diferente.
Día 4
Marco: Primer día filmando. Recorrido por la aldea.
Marco: Grabé el mercado, un altar vudú con velas, ron y flores secas.