Se trata de un muchacho que desde que era pequeño quería ser dentista, pero todo el mundo se burlaba de las placas que usaba. Ahora busca venganza.
El dentista
Mía: Hola, una cita con un dentista.
Sí, aquí estoy. Ven.
Mía: ¿Dónde estás?
Soy el dentista. Mañana a las 7 te espero en mi casa para sacarte un poco de dientes para mi colección. ¡Jajajaj!
Mía: ¿Cómo que me vas a sacar muelas? ¿Y para tu colección? Bueno, me da igual. ¿Dónde vives?
Vivo atrás del molino abandonado. Te espero, mía. ¡Jajajaj! Te brindaré un buen servicio.
Mía: Ok, mañana a las 7 estaré ahí.
¿Por qué no viniste? ¿Me tienes miedo?
Mía: No, es que tuve una reunión de trabajo. ¿Por qué no mejor vienes a mi casa?
Bueno, si así lo deseas. ¿A qué hora me quieres ahí? Voy para sacarte todos los pocos dientes que tienes.
Noa: Hola, no pensaba verte por aquí. Muy tarde... Han desaparecido 5 cadáveres y a todos les faltan los dientes. ¿No sabes nada de eso?
No, no sé nada, señor. ¿Qué, yo soy el asesino? ¡Jajajja! Bueno, me gusta hablar contigo. Para mañana tengo que levantarme temprano, que tengo una clienta.
Noa: Ok, pronto nos volveremos a ver.
Ah, una cosa... ¡Bonitos dientes!
Mía: Ya estoy en tu casa.
Noa: Mía, ya estoy escondida en la parte de atrás. No te preocupes, actúa normal. La policía está aquí para cualquier cosa.
Ya voy.
Mía: ¡Toc toc!
¿Ya llegaste? Déjame ver tus dientes.
Mía: Pero, ¿para qué esa pinza tan grande? ¿Y qué contiene esa jeringuilla? ¡Aaaaaa, auxilio!
Aquí nadie te escucha. ¡Otra víctima más que fácil! ¡Jajaja! A ver esos dientes que van a ser míos muy pronto.
Mía: ¿Qué tenía la aguja? Me estoy sintiendo mareada.
Ah, ya se desmayó. Hora de acción.
Noa: Teniente coronel, pide refuerzos y rápido. Encontré al dentista.