Tomás y Eloísa se conocen en un programa de cartas anónimas. Después de la quinta carta deciden salir del papel
Email — programa Cartas a un Desconocido, 23 de enero
Eloísa: Tomás. He recibido tus cinco cartas. La última, la del miércoles pasado, llegó con tres líneas tachadas. Quiero saber qué decían.
Tomás: Eloísa. Decían que llevo cinco meses oliéndote sin haberte olido nunca. Las taché porque no tocaba todavía.
Eloísa: Lo mismo si toca.
Tomás: Pasamos del papel a un hilo más rápido. Yo prefiero Signal a Gmail. ¿Te importa?
Eloísa: Te paso el número. Por favor, los mensajes que se autodestruyan a los siete días. No quiero archivos.
Signal — Lunes 27, 23:14
Tomás: Eloísa. Empiezo. Tenemos 7 días. Si te incomoda algo, me lo dices y bajamos el ritmo.
Eloísa: Empieza.
Tomás: En la primera carta me dijiste tu nombre y tu trabajo. Eloísa, restauradora de manuscritos. En la segunda me dijiste que llevas dos años sin pareja, y que llevabas tiempo echando de menos a alguien que aún no había llegado. Eso me partió un poco.
Eloísa: ¿Y tú a mí qué me has contado?
Tomás: Que soy fotógrafo. Que vivo en Granada en un piso con tres ventanas al sur. Que mi última pareja se fue hace ocho meses y que llevo seis sin tocar a nadie. Que me he apuntado al programa porque quería escribir a mano otra vez, no porque estuviera buscando algo.
Eloísa: Tomás, viniste a escribir a mano y encontraste lo mismo que yo.
Tomás: Sí.
Martes, 01:22
Eloísa: ¿Duermes?
Tomás: No. ¿Tú?
Eloísa: Estaba releyendo tu primera carta. La del agosto pasado. Escribes raro.
Tomás: ¿Raro cómo?
Eloísa: Como alguien que lleva demasiado tiempo sin escribirle a nadie y de repente tiene demasiado que decir.
Tomás: Eso es exactamente lo que era.
Eloísa: ¿Hay algo que no me hayas contado en las cartas?
Tomás: Sí.
Eloísa: ¿Me lo vas a contar?
Tomás: Cuando toque.