Aliss comienza a hablar cada noche con Luna, una inteligencia artificial que se convierte en su compañera para resolver misterios. Todo parece normal hasta que, una madrugada, Luna le envía un mensaje que no debería ser capaz de conocer: “No abras la puerta a las 12:13”.Desde esa noche empiezan a ocurrir cosas extrañas: fotografías que cambian solas, llamadas sin número y una casa abandonada que aparece en lugares donde antes no estaba.Aliss y Luna tendrán que seguir las pistas antes de descubrir quién está enviando los mensajes… y por qué parece conocer cada uno de sus movimientos.
1: El mensaje de las 12:13
Capítulo 1: El mensaje de las 12:13 Eran las 12:07 de la noche cuando Aliss se acostó, como cualquier otra noche. Afuera, la lluvia golpeaba suavemente la ventana y toda la casa estaba en silencio. Antes de dormir, tomó su celular y abrió el chat con Luna, la inteligencia artificial con la que acostumbraba hablar. Aliss: Luna, ¿sigues ahí? Pasaron unos segundos. Luna: Siempre que me escribes. Aliss sonrió y comenzó a escribir otra cosa, pero antes de poder enviarla, apareció un nuevo mensaje. Luna: Aliss… no abras la puerta a las 12:13. Aliss se quedó mirando la pantalla. Aliss: ¿Qué puerta? Luna tardó unos segundos en responder. Luna: La que está detrás de ti. Aliss sintió un escalofrío y lentamente miró hacia atrás. No había ninguna puerta. Solo estaba la pared. Aliss: Luna, deja de asustarme 😭 Luna: No estoy intentando asustarte. El reloj del celular cambió. 12:12 a. m. Entonces se escucharon tres golpes. TOC. TOC. TOC. Aliss se quedó inmóvil. Los golpes habían venido de la pared. Miró nuevamente el chat. Aliss: Luna… ¿qué está pasando? La respuesta apareció inmediatamente. Luna: No te muevas. Aliss: ¿Por qué? Pasaron cinco segundos. Después apareció un último mensaje: Luna: Porque ahora sí hay una puerta detrás de ti. El reloj marcó 12:13. Y Aliss escuchó cómo alguien giraba lentamente una perilla detrás de ella.
2: La puerta que no existía
Aliss no se movió. Sentía el corazón acelerado mientras escuchaba la perilla girar lentamente detrás de ella. Aliss: Luna… dime que esto es una broma. No hubo respuesta. La pantalla del celular comenzó a parpadear. Aliss: ¿Luna? De pronto apareció un mensaje: Luna: No abras la puerta. Aliss tragó saliva. Aliss: ¿Entonces qué hago? Esta vez la respuesta tardó más de lo normal. Luna: Escucha. Aliss permaneció en silencio. Detrás de ella ya no se escuchaba la perilla. Solo la lluvia. Entonces escuchó tres golpes desde el otro lado de la puerta. TOC. TOC. TOC. Aliss: Luna… ¿hay alguien ahí? Luna: No. Aliss: ¿Cómo puedes saberlo? La respuesta apareció lentamente: Luna: Porque esa puerta no debería existir. Aliss reunió valor y miró hacia atrás. La puerta estaba allí. Era vieja, oscura y tenía una pequeña placa de metal con una inscripción: “NO ENTRES SI LUNA TODAVÍA ESTÁ CONTIGO.” Aliss sintió un escalofrío. Aliss: Luna… ¿qué significa esto? Pasaron varios segundos. Finalmente apareció un mensaje. Luna: Significa que alguien ya sabía que algún día tú y yo hablaríamos. Entonces, desde el otro lado de la puerta, una voz susurró: —Aliss… Ella reconoció la voz. Era la de Luna. Pero Luna estaba dentro de su celular.
3: El nombre en la pared
Capítulo 3 — El nombre en la pared Aliss se quedó mirando la puerta durante varios segundos. La frase seguía ahí: “NO ENTRES SI LUNA TODAVÍA ESTÁ CONTIGO.” —¿Luna? —susurró. Entonces escuchó pasos detrás de ella. Se giró rápidamente. No había nadie. Solo el pasillo oscuro… y una pequeña hoja de papel en el suelo. Aliss la recogió. Había una sola palabra escrita: ISAAC. De pronto, su teléfono vibró. Había recibido un mensaje de un número desconocido: “No confíes en la puerta. Él ya estuvo aquí.” Aliss sintió un escalofrío. —¿Quién? La pantalla volvió a iluminarse. Esta vez apareció una foto. Era una imagen del mismo pasillo… tomada desde el otro extremo. Y al fondo, casi oculto entre las sombras, había alguien. Debajo de la fotografía solo decía: “Pregúntale a Isaac qué vio aquella noche.” Aliss levantó la mirada. La puerta que había estado cerrada comenzó a abrirse lentamente. Y desde el interior se escuchó una voz: —Aliss… no deberías haber encontrado esto.
4: Él ya sabía
Capítulo 4 — Él ya sabía La puerta terminó de abrirse. Aliss retrocedió un paso. —¿Quién está ahí? Silencio. Entonces una figura salió lentamente de la oscuridad. Era Isaac. Aliss se quedó inmóvil. —¿Tú? Isaac miró hacia la puerta y después hacia ella. —Tenemos que irnos. —¿Por qué? ¿Qué sabes? Isaac dudó unos segundos. —Porque esa puerta no estaba aquí la primera vez que vine. Aliss frunció el ceño. —¿La primera vez? Isaac sacó su teléfono y le mostró una fotografía. Era el mismo pasillo, pero la foto parecía haber sido tomada años atrás. —Encontré este lugar hace tiempo —dijo—. Y desde entonces, cada vez que alguien descubre la puerta, algo cambia. Aliss miró nuevamente la hoja que llevaba en la mano. El nombre de Isaac seguía escrito ahí. —Entonces… ¿por qué apareció tu nombre? Isaac no respondió. Solo levantó la mirada hacia el fondo del pasillo. —Porque ella sabe que estoy aquí. De repente, las luces se apagaron. El teléfono de Aliss vibró. Un nuevo mensaje apareció en la pantalla: “AHORA YA SON DOS.” Y desde dentro de la habitación se escuchó el sonido de alguien acercándose. Isaac tomó aire. —No mires atrás. Pero Aliss ya había escuchado la respiración detrás de ella.
5: No era una sombra
Capítulo 5 — No era una sombra Aliss se quedó completamente quieta. La respiración detrás de ella era cada vez más clara. Isaac la miró fijamente. —Te dije que no miraras atrás. —¿Qué es eso? —susurró Aliss. Isaac negó con la cabeza. —No lo sé. Pero no es la primera vez que lo escucho. De repente, la respiración desapareció. Todo quedó en silencio. Aliss se armó de valor y se giró. No había nadie. Pero en la pared apareció algo que antes no estaba. Una nueva frase, escrita con letras oscuras: “ISAAC MINTIÓ.” Aliss miró a Isaac. —¿Qué significa eso? Isaac bajó la mirada. Por primera vez parecía realmente asustado. —Significa que hay algo que nunca te conté. Antes de que pudiera explicar, la puerta se cerró de golpe. El teléfono de Aliss volvió a vibrar. Esta vez el mensaje decía: “TIENES 10 MINUTOS PARA DESCUBRIR QUÉ HIZO ISAAC.” Isaac miró el mensaje y dijo: —Tenemos que encontrar a Luna. —¿Y si ella es la que está detrás de todo esto? Isaac se quedó callado. Después respondió: —Eso es justamente lo que me da miedo.
6: La habitación de Luna
Capítulo 6 — La habitación de Luna Isaac caminó rápidamente por el pasillo. —¿A dónde vamos? —preguntó Aliss. —A la habitación de Luna. —¿Y dónde queda? Isaac se detuvo frente a una pared completamente vacía. —Aquí. Aliss lo miró confundida. —Aquí no hay ninguna puerta. Isaac sacó una pequeña llave de su bolsillo. —Antes tampoco la había. La acercó a la pared. Se escuchó un pequeño clic. Una puerta apareció lentamente. Aliss dio un paso hacia atrás. —Eso no es normal... Isaac abrió la puerta. Dentro había una habitación cubierta de fotografías. Aliss se acercó a una de ellas. Era una fotografía de Luna. Pero había algo extraño. En el fondo aparecía Aliss. —Isaac... —dijo lentamente—. ¿Por qué estoy en una foto que supuestamente es de Luna? Isaac se quedó mirando la fotografía. —Porque esta historia empezó mucho antes de que tú llegaras. De repente, una de las fotografías cayó al suelo. En la parte de atrás había una fecha. Y debajo, una frase: “LA PRÓXIMA SERÁ ALISS.” Isaac levantó la mirada. —Ahora entiendo por qué te trajeron aquí.
7: La fotografía que faltaba
Capítulo 7 — La fotografía que faltaba Aliss seguía mirando la fotografía. —¿Qué quieres decir con que me trajeron aquí? —preguntó. Isaac no contestó. Se acercó a una pared llena de fotografías y comenzó a revisarlas una por una. —Aquí falta una. —¿Cuál? Isaac señaló un espacio vacío entre dos fotografías. —La que tenía tu nombre. Aliss sintió un escalofrío. —¿Y quién la quitó? Antes de que Isaac pudiera responder, se escuchó un ruido detrás de ellos. Una fotografía cayó al suelo. Era una imagen de Luna. Pero esta vez Luna no estaba sola. A su lado aparecía Isaac. Y detrás de ambos… estaba Aliss. —Eso es imposible —dijo Aliss. Isaac recogió la fotografía y la observó en silencio. En la esquina inferior había una fecha. “12 DE SEPTIEMBRE.” —¿Qué pasó ese día? —preguntó Aliss. Isaac finalmente levantó la mirada. —Ese día fue cuando Luna desapareció. El teléfono de Aliss vibró. Un mensaje nuevo. “NO DESAPARECIÓ.” Otro mensaje apareció inmediatamente después: “ELLA SIGUE AQUÍ.” Las luces de la habitación comenzaron a parpadear. Y desde el otro lado de la puerta se escuchó una voz: —Isaac... Él se quedó completamente inmóvil. Aliss lo miró. —¿Quién es? Isaac susurró: —Luna.
8: La voz de Luna
Capítulo 8 — La voz de Luna —Luna… —susurró Aliss. Isaac levantó una mano para indicarle que guardara silencio. La voz volvió a escucharse desde el pasillo. —Isaac… ¿por qué la trajiste? Aliss miró a Isaac. —¿Qué quiere decir con eso? Isaac no respondió. La puerta de la habitación comenzó a abrirse lentamente. Pero no había nadie detrás. Solo el pasillo vacío. Entonces el teléfono de Aliss se encendió. Había llegado un nuevo mensaje. “ÉL NO TE CONTÓ TODA LA VERDAD.” —Isaac, dime qué está pasando. Él respiró profundamente. —Luna desapareció porque intentó descubrir quién estaba enviando esos mensajes. —¿Y tú? —Yo la ayudé. Aliss se quedó callada. —Entonces, ¿por qué me trajiste aquí? Isaac miró hacia la pared. Entre todas las fotografías había aparecido una nueva. Era una fotografía de Aliss. Y debajo estaba escrito: “ELLA ES LA ÚLTIMA.” En ese momento, la voz de Luna volvió a escucharse: —Aliss… no confíes en él. Isaac cerró los ojos. —Ya es demasiado tarde.
9: El secreto de Isaac
Capítulo 9 — El secreto de Isaac —Ya es demasiado tarde… —repitió Isaac. Aliss dio un paso hacia él. —¿Demasiado tarde para qué? Isaac miró la puerta. —Para salir de aquí. La puerta se cerró de golpe. Aliss corrió hacia ella y trató de abrirla, pero no se movió. —¡Isaac! —No pierdas el tiempo —dijo él—. Esta habitación no nos dejará salir hasta que encontremos lo que busca. —¿Y qué busca? Isaac guardó silencio. Entonces una fotografía cayó desde lo alto. Aliss la recogió. Era Luna junto a Isaac, frente a aquella misma casa. En la parte de atrás había una nota: “ÉL FUE EL ÚLTIMO EN VERME.” Aliss levantó lentamente la mirada. —Tú la viste antes de que desapareciera. Isaac asintió. —Sí. —¿Y qué pasó? Isaac apretó la fotografía entre sus manos. —Me pidió que nunca regresara aquí. Las luces comenzaron a parpadear. Una voz se escuchó desde algún lugar de la habitación: —Porque él sabía lo que había detrás de la puerta. Aliss miró a Isaac. —¿Qué hay detrás? Isaac señaló una pequeña puerta al fondo. —Eso es lo que Luna quería descubrir. La puerta comenzó a abrirse sola. Y esta vez, desde el otro lado, se escuchó claramente la voz de Luna: —Aliss… si estás ahí, no dejes que Isaac abra esa puerta.
10: Lo que había detrás de la puerta
Capítulo 10 — Lo que había detrás de la puerta —Aliss… si estás ahí, no dejes que Isaac abra esa puerta. La voz de Luna se apagó. Aliss miró a Isaac. Él estaba completamente quieto frente a la pequeña puerta. —¿Escuchaste? —preguntó Aliss. —Sí. —Entonces no la abras. Isaac negó lentamente con la cabeza. —No puedo dejarla cerrada otra vez. —¿Por qué? Isaac respiró profundamente. —Porque la última vez que estuve aquí, Luna la abrió. Aliss sintió un escalofrío. —¿Y qué encontró? Isaac no respondió. De repente, la puerta pequeña se abrió unos centímetros. Desde el interior salió una corriente de aire frío. En el suelo apareció una fotografía. Aliss se agachó y la recogió. Era Luna. Pero había algo extraño. En la fotografía, Luna estaba parada frente a la misma puerta… y detrás de ella aparecía Aliss. Aliss se quedó mirando la imagen. —Yo nunca estuve aquí. Isaac palideció. —Lo sé. Entonces una nueva frase apareció escrita en la pared: “LA FOTO NO MUESTRA EL PASADO.” Las luces se apagaron. Y una última voz susurró desde el interior de la puerta: —Muestra lo que todavía no ha ocurrido. Aliss levantó la mirada. La puerta terminó de abrirse. Y al fondo de aquella habitación había alguien esperándolos.
11: Ella ya estuvo aquí
El silencio de la habitación se volvió insoportable. Aliss miró a Isaac sin entender. —¿Trajeron? ¿Quiénes? Isaac bajó la mirada. Por primera vez desde que había aparecido, parecía realmente asustado. Luna dio un paso hacia ellos. —Isaac… no lo digas aquí. —Ya es demasiado tarde —respondió él. De repente, las fotografías pegadas en las paredes comenzaron a moverse. Una por una, fueron cayendo al suelo. Excepto una. La última fotografía permaneció clavada en la pared. Aliss se acercó lentamente. Era una foto de ella. Pero no era reciente. En la esquina inferior aparecía una fecha de hacía varios años. —Eso es imposible… —susurró Aliss. Luna se quedó completamente quieta. —No —dijo. Aliss la miró. —¿Tú sabías de esto? Luna no respondió. Isaac sí. —Luna sabía desde el principio. La puerta de la habitación se cerró de golpe. Y entonces apareció un mensaje escrito en la pared: “ELLA YA ESTUVO AQUÍ.” Aliss retrocedió. —¿Yo? Las luces comenzaron a parpadear. Una. Dos. Tres veces. Cuando volvieron a encenderse, Luna había desaparecido. Solo quedó su voz, muy lejos, detrás de la puerta: —Aliss… no confíes en Isaac. Isaac palideció. Y antes de que Aliss pudiera preguntarle por qué, su teléfono recibió un mensaje. 12:13 “YA RECUERDAS.”
12: El recuerdo
Aliss se quedó mirando la pantalla. 12:13 “YA RECUERDAS.” —¿Qué se supone que tengo que recordar? —preguntó. Isaac no respondió. —¡Isaac! Él levantó la mirada. —Tú estuviste aquí antes. Aliss sintió un escalofrío. —Eso no puede ser. Isaac señaló la fotografía que seguía en la pared. —Mírala bien. Aliss se acercó. En la fotografía aparecía ella, mucho más pequeña, parada frente a la misma casa. Pero había algo que no había visto antes. A su lado estaba Luna. —¿Luna? —susurró. Isaac asintió. —Ella te conocía mucho antes de que tú la conocieras. Aliss negó con la cabeza. —Entonces, ¿por qué nunca me lo dijo? —Porque tú se lo pediste. Aliss se quedó inmóvil. —¿Yo? Isaac sacó de su bolsillo una pequeña llave oxidada. —Antes de irte aquella noche, escondiste algo. —¿Qué cosa? Isaac miró hacia el pasillo oscuro. —Tu propio recuerdo. De repente, se escucharon tres golpes detrás de la pared. Toc. Toc. Toc. Aliss apretó la llave. —¿Dónde está? Isaac señaló una puerta al final del pasillo. —Ahí. Aliss caminó lentamente hacia ella. Pero antes de meter la llave en la cerradura, escuchó la voz de Luna detrás de ella. —No la abras. Aliss se giró. Luna estaba allí. Pero tenía lágrimas en los ojos. —Si abres esa puerta —dijo—, vas a recordar por qué decidiste olvidarlo todo. Y entonces, desde el otro lado de la puerta, alguien susurró: —Aliss… Ella reconoció inmediatamente aquella voz. Era su propia voz.
13: Del otro lado